Durante sus dos primeros años como presidente, Donald Trump ha gobernado sin apenas contrapesos en el Capitolio. Una Cámara de Representantes en manos de los demócratas puede frenar su agenda, investigar sus finanzas personales y las de sus empresas e iniciar el proceso que podría desembocar en su destitución.
Esto es lo que los demócratas pueden y no pueden hacer con el control de la Cámara de Representantes.
Cinco amenazas que enfrentará Trump
Investigar a Trump
Aprobar una ley requiere una mayoría en las dos cámaras del Capitolio y la firma del presidente. Abrir una investigación sobre el entorno del presidente sólo requiere el control de algunas comisiones de la Cámara de Representantes.
El abandono de la Cámara baja de los congresistas republicanos Trey Gowdy y Bob Goodlatte dejará vacante la presidencia de dos muy importantes: la Comisión de Asuntos Judiciales y la de Supervisión.
Ambas comisiones tienen poderes para citar a declarar a cualquier testigo y para solicitar documentos que los congresistas estimen relevantes para una investigación. La congresista demócrata Nancy Pelosi advirtió en octubre que su partido podría usar además la amenaza de esos requerimientos como una herramienta de negociación.
El congresista demócrata Elijah Cummings, que podría presidir la Comisión de Supervisión, anunció hace unos meses su disposición a investigar posibles violaciones de la llamada Cláusula de Emolumentos, un precepto constitucional que prohíbe a cualquier servidor público recibir regalos de gobiernos extranjeros y que el presidente podría haber violado según algunos expertos en Derecho constitucional. Los demócratas podrían investigar si países como Rusia o Arabia Saudí son clientes asiduos de los hoteles del presidente o si han favorecido los proyectos inmobiliarios del negocio familiar de Trump. También podrían requerir a Trump que haga públicas sus declaraciones de impuestos aunque parece poco probable que lo haga sin una resolución judicial.
Una investigación del New York Times desveló recientemente que Trump había construido su fortuna con la ayuda de su padre y de varias triquiñuelas para esquivar al fisco. Sin embargo, el artículo no incluía información reciente sobre las finanzas del presidente, el único candidato a la Casa Blanca en las últimas décadas que se ha negado a hacer pública su situación fiscal. Esa renuencia augura una larga batalla judicial que muy probablemente decidirá la Corte Suprema, cuyos dos miembros más jóvenes fueron designados por el propio Trump.
Investigar al Gobierno
Los demócratas podrían investigar a fondo a los miembros del equipo del presidente. En los dos primeros años de Trump, los medios destaparon escándalos que apenas encontraron eco en el Capitolio. Una Cámara controlada por los demócratas podría investigar los gastos de viaje del secretario de Interior, Ryan Zinke, y también los vínculos entre empresarios afines a Putin y el secretario de Comercio, Wilbur Ross.
Los demócratas podrían investigar también algunas de las decisiones más polémicas del Gobierno del presidente. Entre ellas, el papel de las grandes empresas energéticas en la supresión de algunas regulaciones medioambientales, la respuesta al huracán María en Puerto Rico en septiembre de 2017 o la separación de los menores de sus familias en la frontera sur del país.
Iniciar el ‘impeachment’
Uno de los poderes más importantes de la Cámara de Representantes es iniciar el proceso de destitución del presidente, conocido popularmente como ‘impeachment’ y previsto por la Constitución.
El proceso puede iniciarlo cualquier miembro de la Cámara que quiera defenderlo en la comisión de asuntos judiciales. Si la comisión acepta examinar el caso, el ‘impeachment’ se somete al criterio del pleno de la Cámara. Aprobarlo sólo requiere una mayoría simple entre los congresistas presentes en la votación. Una vez aprobado el proceso en la Cámara, los encargados de enjuiciar al presidente son los senadores.
El procedimiento se parece a un juicio: incluye testigos y deliberaciones y las sesiones las preside el presidente de la Corte Suprema. El Senado vota al final del proceso sobre la destitución del presidente, que sale adelante si votan a favor 67 senadores. Es decir, dos tercios de los miembros de la institución.
Hasta aquí los detalles jurídicos del proceso, que los congresistas demócratas por ahora se resisten a invocar pese al clamor entre sus bases. Según un sondeo que la CNN publicó en junio de este año, casi ocho de cada 10 votantes demócratas están a favor de destituir a Trump por esta vía. Pero por ahora los líderes del partido prefieren esperar a las conclusiones de la investigación del fiscal especial Robert Mueller, que investiga la posible obstrucción de Trump a la justicia y la interferencia rusa en las elecciones de 2016.
Los demócratas han evitado hablar del ‘impeachment’ durante la campaña temerosos de movilizar a los votantes del presidente y no está claro que vayan a iniciar el proceso en los próximos meses. Los líderes del partido podrían optar por no hacerlo si no tienen los votos suficientes en el Senado y los congresistas de distritos que votaron hace dos años por los republicanos se lo pensarán dos veces antes de votar a favor de la destitución de Trump. Sobre los demócratas pesa el espectro del proceso de destitución de Bill Clinton, que los republicanos emprendieron sin éxito en diciembre de 1998 y que sólo logró potenciar su popularidad.
Restringir los gastos de Trump
La Cámara de Representantes tiene la autoridad para aprobar lo que se conoce como Appropriations Bills, propuestas legislativas que determinan los gastos del Gobierno federal. Esas leyes, que requieren el voto del Senado, incluyen cláusulas sobre asuntos muy diversos y es difícil frenarlas. Si el presidente las veta, puede poner en peligro partidas presupuestarias para proyectos que le interesa desarrollar.
La Cámara de Representantes tiene el poder negarle a Trump fondos para construir el muro en la frontera y para cualquier otra medida que requiera un gasto no presupuestado. El presidente podría vetar estas propuestas y forzar el cierre del Gobierno federal.
Aprobar proyectos de ley
Los demócratas de la Cámara de Representantes pueden aprobar proyectos legislativos y someterlos al criterio del Senado, que podría aprobarlos, debatirlos o dejarlos en barbecho si tiene otras prioridades para legislar.
El ejemplo más interesante es la reforma para regularizar la situación de millones de inmigrantes indocumentados. Los demócratas podrían sacarla adelante en la Cámara de Representantes y obligar a los senadores a decidir si aprobarla, aparcarla o desarrollar su propia versión de la ley.
Durante años, la reforma ha permanecido bloqueada en la Cámara no porque no tuviera los votos sino por la renuencia del liderazgo republicano a someterla a votación.
No es descabellado pensar que un Senado republicano pueda aprobar esa reforma migratoria o incluso una legislación para financiar proyectos de infraestructuras. Más difícil se antoja que los demócratas saquen adelante propuestas para fortalecer la lucha contra el cambio climático, subir el salario mínimo, avanzar hacia un seguro sanitario universal o proteger algunas de las conquistas de la reforma sanitaria de Obama. Aún así podrían aprobar algunas de esas propuestas para dejar claras sus prioridades con la vista puesta en la campaña presidencial de 2020.
Fuentes varias