En el día de ayer cuando me dirigía a un evento me sorprendí con un invidente que a pesar de su discapacidad vende canastos en la calle con la sola compañía y guía de Dios y su bastón. Su nombre es Carlos Tinoco Antequera y aunque perdió la vista hace 10 años, tiene una personalidad que es un ejemplo a seguir por ser un hombre que no conoce el miedo, ya que se desplaza por las calles de la ciudad para vender su mercancía y así sostener a su familia.
Algunas personas ya sea por temor o pereza no trabajan porque en vez de ver oportunidades, siempre ven obstáculos para salir adelante.
Tinoco tiene una hija que sueña con unos patines talla 8 para cumplir su sueño de seguir en el deporte, quien pueda colaborar aquí dejo su celular: 3207662107.
Tinoco: «No ha sido fácil, pero cuándo uno quiere salir adelante le toca ser así». «Hay un Dios que todo lo puede»…
Janet Ferreira
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