Mitos y verdades de la Cistitis

Además quien tiene cistitis de repetición, no necesariamente tiene que temer más al verano, ni huir del sexo ni de los baños, solo hay que alejarse de algunos de los hábitos más relajados que acompañan a las vacaciones estivales.

Alberto Pérez-Lanzac, urólogo del Hospital Rúber Internacional de Madrid, ha explicado a EFE salud los mitos y verdades de esta dolencia que se traduce en una inflamación de la vejiga debido a una infección urinaria.

Son, afirma, muy variadas las circunstancias que favorecen las cistitis, “incluso se pueden tener síntomas sin que por eso se tenga infección”.

Existe una creencia popular de que las infecciones de orina tiene que ver con los baños en la piscina o en el mar y es por ello que muchas mujeres los suprimen para evitar las terribles consecuencias que le suponen, “pero esto no siempre se produce por lo que popularmente se cree”, explica el doctor.

“En la mayoría de los casos de las infecciones recurrentes las bacterias proceden del reservorio anal, y no se ha demostrado que la cistitis se asocie a una estación del año, aunque sí ocurre que en verano se está más expuesto a más factores ambientales como es la humedad en la zona pélvica asociada a la ropa húmeda y a los baños”.

Pero, añade el especialista, no es que mojarse produzca las infecciones sino que provoca cambios en la propia mucosa vaginal y en el introito de la mujer que afecta a las propias defensas naturales y que se traduciría en más síntomas”.

A esto hay que añadir los propios cambios hormonales, que le harían más sensible a estos factores ambientales sobre estas zonas anatómicas.

Insiste este doctor en el hecho comprobado de que las infecciones de repetición, tres o más episodios a lo largo de un año, ocurren “por el reservorio anal en el porcentaje más alto de casos”.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de las infecciones se producen por un ascenso de los gérmenes por la uretra y la posterior colonización de la vejiga.

Y es que el reservorio anal actúa como una fuente continua de bacterias, “y si el clima que encuentran las bacterias es favorable, el reservorio es más florido y entonces hay más infecciones y hay muchos factores que pueden contribuir a ello, por ejemplo los cambios hormonales y trasnochar.., y en este sentido si se puede decir que los factores externos pueden ser más favorables en verano”.

Existen además cistitis asociadas a las relaciones sexuales y en verano también aumenta la frecuencia de relaciones.”Tengo pacientes que es tener sexo y tener cistitis”.

Por tanto, la vida sexual está muy ligada a esta patología, y también son frecuentes las cistitis asociadas a los cambios de pareja sexual y al uso de espermicidas.

La actitud en cada una de estas situaciones es muy diferente. En el caso de una infección demostrada y con síntomas, la pauta deberá ser un tratamiento antibiótico prescrito por el médico.

Si no hay bacteria demostrada, se deberá seguir un tratamiento sintomático con analgésicos y antiinflamatorios pero sin antibiótico y plantear volver a cultivar una muestra de orina.

Y por último en el caso de que haya infección pero sin síntomas, no será necesario el tratamiento a menos que haya factores de riesgo.

Genes y menopausia

También refiere Pérez Lanzac que las mujeres jóvenes se ven afectadas más frecuentemente por infecciones de orina cuando han tenido una madre que ya las padeció, o si en su infancia las han tenido.

En cambio, las mujeres de edad avanzada y posmenopáusicas presentan más infecciones asociadas a incontinencia urinaria y el prolapso (descenso) del suelo pélvico.

A todo ello, hay que añadir una carga genética que parece estar relacionada por este padecimiento. Todas estas situaciones crean un caldo de cultivo ideal para el desarrollo de infecciones que se pueden ver exacerbadas durante la época estival.

Por otra parte la zona vaginal y el introito de la mujer es una zona que consta de un frágil ecosistema bacteriano en el que conviven bacterias patógenas con bacterias que no lo son.

Estas bacterias no patógenas o saprófitas son necesarias para mantener un buen tono de las mucosas.

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EPA PHOTO PA/MATTHEW FEARN/hh

Combatir la cistitis

Este especialista aconseja que para combatir esta dolencia y evitarla es conveniente hidratarse de forma adecuada para orinar una buena cantidad y que no se concentren los tóxicos.

Es necesario mantener una correcta higiene con una ducha, pero el jabón emplearlo sólo una vez al día, ya que el uso de jabón continuado puede afectar a la flora saprófita y beneficiar las cistitis. “Hay mujeres que se lavan tantas veces al día con jabón que destruyen sus flora bacteriana”.

Tampoco, añade Pérez- Lanzac, se debe llevar ropa interior excesivamente ajustada y hay que cambiarla a diario y cuando se va al baño ”hay limpiarse siempre que se pueda con agua y de adelante hacia atrás”.

“Además, se aconseja orinar siempre antes y después de tener sexo, porque la orina ayuda a limpiar los gérmenes que se hayan quedado cerca de la uretra”.

Remedios naturales

Aparte de esta medidas higiénico-dietéticas se pueden emplear algunos remedios naturales. Los extractos de arándanos han demostrado en algunos estudios una capacidad para reducir la repetición de infecciones de orina.

Su mecanismo de acción, refiere, se basa en un principio físico muy básico, que es la interposición entre la bacteria y la mucosa de la vejiga, actuando así como barrera.

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EFE/Nestor Bachmann

Otro producto conocido es la D-Manosa (un azúcar simple) que con el mismo mecanismo de acción actúa sobre la bacteria, paralizándola para que no permanezca en el cuerpo.

Más recientemente han aparecido vacunas para las infecciones de orina, que tienen el mismo mecanismo de acción que las vacunas tradicionales. A partir de trozos de gérmenes o gérmenes inactivados que se inoculan en el cuerpo se consigue una inmunidad natural eficaz en la prevención de las infecciones.

“Como vemos en el tratamiento de las cistitis existen muchas alternativas que empleadas en escalada y ajustadas para cada paciente pueden ser muy útiles. Un ejemplo de ello son los óvulos vaginales de lactobacillus que mejoran la flora vaginal y que sirven para la prevención. También las hormonas por vía vaginal han demostrado ser especialmente útiles en las mujeres posmenopaúsicas, mejorando la tonicidad de la mucosa vaginal y el ecosistema introital”.

Recurrentes y recidivas

Las infecciones urinarias recurrentes (IUR), son definidas como 3 episodios de IU en los últimos 12 meses o 2 episodios en los últimos 6 meses, constituyen un problema clínico común especialmente en mujeres jóvenes sexualmente activas, en embarazadas, en mujeres posmenopáusicas y en pacientes con patología urológica subyacente.

Las recidivas representan el 20% de las recurrencias, se presentan generalmente en las dos primeras semanas tras la aparente curación de la infección urinaria (IU) y son debidas a la persistencia de la bacteria original en el foco de la infección.

Las recidivas pueden ser debidas al acantonamiento del germen en un lugar inaccesible al antibiótico (pacientes con patología urológica subyacente ­litiasis renal­ o prostatitis crónica), o ser causadas por un tratamiento antibiótico inadecuado o demasiado corto.

Algunos pacientes presentan recidivas sin causa aparente, es decir, después de haber realizado un tratamiento antibiótico correcto durante un tiempo adecuado y a pesar de tener un estudio urológico normal. En esta situación se aconseja administrar tratamiento antibiótico según antibiograma durante 4-6 semanas.

Si la infección recidiva con un tratamiento antibiótico de 6 semanas y es un niño de menos de 5 años, una embarazada o una paciente con enfermedad urológica no curable, se aconseja profilaxis antibiótica durante 6-12 meses con dosis bajas de antibióticos.

La profilaxis se administra por la noche y se inicia una vez tratada la última infección con el antibiótico, dosis y tiempo adecuados.

EFECiencia

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