Por Alberto Agámez.
Cuando somos migrantes, después dejar a la familia en la provincia, padres y trece hermanos con los que convivimos toda la vida, nos toca buscar una nueva familia, sin olvidar a la nuestra, la de sangre, eso me pasó con, Estewil Quesada, desde cuando nos conocimos, intentamos ser parte de su familia y fuimos aceptado con los brazos abiertos, igual que los míos sienten aprecio por él.

El boxeo nos unió de manera granítica, tanto que ha pasado más de cuarenta años y seguimos con el mismo nivel de estimación, a pesar de que, cuando fui su vecino en el barrio San Felipe, me hizo una “maldad” que, cada vez que la recuerdo, me destornillo de la risa, él sabe de qué se trata y cuando le da la gana, lo cuenta solo por molestarme. No he podido “sacarme el clavo”.
El jueves 9 de febrero, ayer, asistimos al lanzamiento de su libro, ¡Así Somos!, un tomo que contiene crónicas que no son de boxeo, su fuerte en apariencia para muchos, pero los que conocemos su capacidad de contar historias, no nos sorprende nada de lo que salga de la pluma de este periodista barranquillero, su versatilidad no tiene par.
Hemos compartido muchas anécdotas con Estewil, en Colombia y el exterior, por eso, me atrevo a asegurar sin temor a equivocarme que nadie en el mundo conserva tantos recuerdos con la exactitud de un aparato electrónico como él. Asombra.
Ahora cuando necesitamos un dato de una cartelera de boxeo, visitamos una página, www.boxrec.com, y ahí encontramos ayuda, sin embargo, tienen muchos datos errados que, en mi caso, llamo a Estewil y me lo refresca con datos adicionales. Cuando íbamos a Cartagena, a qué horas pasamos por Luruaco, además de una relación detallada de cada una de las personas que estaban ese día en ring side, y el resto de la programación, pero si era en Barranquilla, para donde arrancamos después del boxeo. Pero mas admirable es que en muchos eventos organizados por mí, siento que es más fácil llamar a Estewil, que escarbar entre papeles de mis archivos para aclarar algo de mi propia actividad. Ese es Quesada.
Con la facilidad de escribir bien y acompañado de una memoria de se refresca segundo a segundo, es normal que resulte un buen contador de historias, un escritor que no necesita decir en agosto o septiembre de tal año, sino que te dice, el día, la hora y el nombre de los protagonistas, inclusive, de personajes alrededor del evento, que para muchos no tendrían importancia, pero que el los menciona para reforzar su versión.
Estoy disfrutando, Así Somos, su reciente obra, ya he adelantado bastante y cada crónica es una invitación al divertimento de los que disfrutamos con la lectura, nos divierte e invita a reflexionar sobre como tratar bien a nuestro idioma, porque así es Estewil, un periodista dueño de una pluma precisa y una personalidad arrolladora que lo convierten en un cronista de campeonato mundial.
Un abrazo Quesda

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