Manizales fue la ciudad que obtuvo los mejores puntajes en casi todas las dimensiones medidas en el índice.Alcaldía de Manizales
En los resultados del Índice de Progreso Social, la variable con los puntajes más bajos en las 13 ciudades evaluadas fue la sostenibilidad ambiental. En aspectos como agua, saneamiento básico y vivienda se presenta mayor avance.
Este jueves fueron presentados los resultados del Índice de Progreso Social (IPS), que mide el bienestar de las personas más allá del plano económico, y que desde 2015 evalúa varias ciudades capitales colombianas.  Para la medición, que presenta los resultados de 2017, fueron incluidos 13 centros urbanos del país.
La medición es impulsada en Colombia por la Alianza para el Progreso Social, de la que hacen parte, entre otras, la Red de Ciudades Cómo Vamos y la Fundación Corona, y evalúa tres dimensiones: necesidades humanas básicas, fundamentos de bienestar y oportunidades.

A nivel general, frente al crecimiento que venía presentando este índice en el país, en 2017 la tendencia cambió y de hecho disminuyó levemente. En la medición, que va de 0 a 100 puntos, de 2014 a 2016 el promedio para las ciudades analizadas pasó de 56,3 a 57,8, mientras que en 2017 el promedio fue de 57,2.

A nivel particular es posible evidenciar grandes diferencias entre las ciudades evaluadas. Manizales obtuvo el índice más alto, con 65,8 puntos, seguida por Medellín, Bucaramanga y Bogotá. Por su parte, Quibdó quedó en la última posición con un índice de progreso social de 37 puntos, seguida por Cali (52,5).

En lo referente a necesidades humanas básicas, las ciudades mejor evaluadas fueron Manizales (81,96), Medellín (80,42) y Bogotá (80,62), que presentan una gran diferencia con el puntaje obtenido por Quibdó, de 33,85 puntos, un índice preocupante para una de las dimensiones más importantes en términos de progreso social pues evalúa aspectos como agua y saneamiento básico o vivienda.

La capital de Caldas lidera también la dimensión de Oportunidades con un puntaje de 64,7. Allí se miden, entre otras, variables como libertad personal y de elección o tolerancia e inclusión. Cali, por su parte, fue la peor evaluada en esta dimensión con apenas 43,71 puntos, particularmente por aspectos como acceso a la educación superior.

La situación no es distinta en la dimensión de Fundamentos de bienestar, en la que de nuevo las mejores evaluadas fueron Bucaramanga, Manizales, Bogotá y Medellín, aunque a nivel general este aspecto fue el que presentó el menor puntaje principalmente debido a la baja puntuación obtenida en el componente de sostenibilidad ambiental (27,5). De todos los aspectos evaluados, este fue el más bajo incluso en las ciudades que lideraron las demás dimensiones.

El espectador

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