• Más de 300 colegios, hospitales y edificios públicos del Distrito producirán su propia energía solar. 
  • El proyecto generará 500 empleos más para la ciudad.
  • Por el solo consumo de aulas escolares, Barranquilla dejará de emitir 1.294 toneladas de CO2.


El sol y la brisa que moldean la identidad de Barranquilla, desde su surgimiento, ahora serán su fuente de energía. 
 
La ciudad se propone dar un salto decisivo que la ratificará como la ciudad pionera en la transformación y producción de energía limpia y, de paso, le permitirá generar 500 empleos más.
 
El ambicioso proyecto, contemplado en el Plan de Desarrollo 2020-2023, tiene prevista la transformación del consumo de energía de más de 300 establecimientos y oficinas públicas, aprovechando el potencial que representa las 6 o 7 horas al día de brillo solar.
 
Como en la ciudad soplan vientos a una velocidad promedio entre 10 y 13 metros por segundos, una segunda fase contempla la generación de energía eólica.
 
Todo está enmarcado dentro del propósito del Gobierno distrital de convertir a Barranquilla en la primera biodiverciudad de Colombia.
 
“El Distrito se moverá con energía limpia. Hacia allá va el mundo, y Barranquilla tenía que dar ese gran paso que generará condiciones para que nuestra oficinas y establecimientos se autoabastezcan con energía solar”, señaló el alcalde Jaime Pumarejo.
 
El mandatario cree que esta será una puerta por la que ingresarán empresas nacionales e internacionales interesadas en invertir y permanecer en una ciudad amigable con el medio ambiente.
 
El alcalde presentó el proyecto de acuerdo al Concejo Distrital, a fin de asegurar la disponibilidad de recursos para la puesta en marcha del proyecto.
 
Previamente el Distrito y la empresa APBaq seleccionaron, mediante un proceso en el que participaron 14 oferentes de todo el mundo, a Entoria Energy, de Singapur; Hecate Energy, de Estados Unidos; Recap Solar, de Suecia, y a la Empresa de Energía de Colombia, como los aliados del proceso.
 
“Será la gran contribución de Barranquilla al país y al mundo, para mejorar la calidad del aire que respiramos, aportando al cuidado y equilibrio del medio ambiente”, agregó el gerente APBAQ, Carlos Sarabia. 
 
El propósito inicial es instalar en las cubiertas de edificios públicos, de los CAMINO, de los PASO, colegios, escenarios deportivos, mercados y centros de atención inmediata para la seguridad ciudadana, unos 70.000 paneles solares que justamente transformarán la energía proveniente del sol en electricidad. 
 
El uso de energías limpias en las 3.000 aulas escolares de las que dispone el Distrito durante un año equivale a que 976 carros dejen de circular o que 1.294 toneladas de CO2 se dejen de emitir. 
 
Esta energía verde permitirá ahorros en la facturación, 500 empleos y la reducción de 23.000 toneladas de gases de efecto invernadero, destacó el mandatario distrital.
 
“Las energías amigables no son una opción sino una obligación y una responsabilidad con las futuras generaciones, a las que dejaremos una ciudad que crece velando por sus ecosistemas”, señaló el alcalde Jaime Pumarejo.
 
Eso -dijo- es una biodiverciudad, tal cual lo será Barranquilla.
 
Centros de vida, hogares de paso, CAI, alcaldías locales, bibliotecas, estaciones de bomberos, asilos, el Caimán del Río, entre otros edificios, usarán energías limpias una vez se ponga en marcha el proyecto.
 
El proyecto de energías no convencionales es un asunto de interés social, público y de conveniencia nacional, fundamental para asegurar el abastecimiento energético y la competitividad de la economía colombiana, alineándolo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con el compromiso del Gobierno nacional de reducir en un 51% sus emisiones de gases efecto invernadero para el año 2030.

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