¿Se acuerdan de Juancho el Gaitero Sabanero? Pues les cuento que  él tenía un hermano ballenero, de esos que cazan ballenas en el mar. Lo llamaban Giorgi,  era tan alto como la puerta de la iglesia de la plaza, hace más de veinte años se había marchado a pescar esos grandes y gordos animales de agua.

Juancho le contó a mi tío Hugo que su hermano Giorgi, en pleno dia de navidad,  viajó más de dos mil leguas mar adentro, en un día soleado y silencioso en las aguas tranquilas y oscuras del Océano Pacífico, con un cielo inmensamente azul y de horizonte marino sin terminar.

– ¡ Se asomó, se asomó, capitán !

La ballena inmensa como la torre del reloj se había asomado por fín. Las horas interminables de espera y de pescadores sudorosos, habían valido la pena. El silencio de las aguas había sido interrumpido por el sonido de tambores que alertaban a la tripulación ante la presencia de colosal animal. La noche ya caía y la estrella de Belén ya se veía en el firmamento.

– ¡ Capitán al agua, Capitán al agua ! Gritó uno de los pescadores. El capitán había caído al agua con todo y arpón. El pescador de mirada fija y azulada en un ojo, con un parche de color sucio en el otro,  como la madera vieja de la antigua embarcación, gritaba: ¡Capitán, capitán! Sin soltar la botella de ron.

El animal inmenso,  como la gran torre del reloj de la ciudad blanca, desapareció dejando atrás el grito de: ¡capitán, capitán! sonando por toda la embarcación. Los pescadores corrieron de un lado a otro,  de sol a luna y de día a noche, pero nadie veía al capitán y tampoco a la increíble ballena.

Nos dijo mi tío Hugo que su compadre Juancho, el gaitero, con los ojos bien abiertos, mirando el verde inmenso de la sabana y con voz ronca,  contó que de repente en un dos por tres el gran pez se asomó otra vez y de un sacudón mandó al barco y tripulación por los aires como bala de cañón.

Y si tú vez a la luna navideña con cuernos en una noche de estrellas de Belén, dijo el amigo de mi tío Hugo, te darás cuenta que allá trepaditos terminaron barco, capitán y pescadores, con arpón y brillo en sus ojos. El capitán con nariz de tomate y los marineros con piel de escamas.

Y nos dijo, que su compadre Juancho, el gaitero, todas las noches de navidad buscaba estrellas para subir por su hermano Giorgi y sonaba su gaita con melodias tristes,  ya que no sabía el camino para ir a la luna de cuernos navideños.

También dijo  que espera debajo del palo de mango que baje una estrella de Belén y le anuncie el regreso de su hermano querido Giorgi,  el pescador del horizonte marino.

Autor: © TIO HUGO & PAPA MILT (seudónimo)

Relato inspirado en la Fábula de Rafael Pombo:

Juaco, el ballenero.

Corrector de estilo: Heberto Amor.

Ilustración de portada: Daniel Gómez Artista Plástico

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