La pandemia provocó una escasez de donaciones del semen necesario para el tratamiento de reproducción asistida. Y es que los donantes no pueden visitar las clínicas de fertilidad debido a las restricciones sanitarias.

«Nos estamos quedando sin esperma. Nunca hemos tenido tan pocos donantes como durante el año pasado», revela a la agencia Reuters Ann Thurin Kjellberg, del Hospital Universitario de Gotemburgo.Debido al déficit de esperma, el plazo estimado para un embarazo asistido aumentó a unos 2,5 años. A modo de comparación, a principios de 2020, era de tan solo unos seis meses. «Es un fenómeno nacional», agrega Kjellberg.Las clínicas privadas son capaces de reabastecer las reservas de esperma adquiriendo el semen en el extranjero. Sin embargo, la reproducción asistida solo es gratis si se hace a través del sistema nacional de salud, pero su precio puede alcanzar los 12.000 dólares si se lleva a cabo en una clínica de fertilidad privada.Margareta Kitlinski, del centro de medicina reproductiva del Hospital Universitario Skane en Malmo, el más grande del país escandinavo, cuenta al portal Euronews que «muchos no vienen al hospital por las restricciones». La experta subraya que hasta el momento, su clínica «tiene una lista de espera de dos años».

Kitlinski agrega que los donantes potenciales tienen que pasar por una serie de pruebas, pues sus espermatozoides deben sobrevivir a la congelación. «Si te han contactado 50 hombres, solo la mitad de ellos pueden convertirse en donantes en el mejor de los casos», lamenta.Suecia es uno de los países del norte de Europa más afectados por la pandemia. Hasta el momento, suma más de 900.000 contagios y casi 14.000 víctimas fatales, según datos de la OMS.

Sputnik Mundo

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