Una experta en sexualidad afirma en su nuevo libro que, al contrario de lo que se cree, los hombres son infieles porque necesitan afecto, mientras las mujeres lo son porque quieren sexo.

Por mucho tiempo la gente ha creído que los hombres casados arriesgan su matrimonio solo por tener sexo excitante y apasionado. Pero según el libro When You’re the One Who Cheats, escrito por la psicoterapeuta Tammy Nelson, hoy los papeles han cambiado. Ellos buscan en su amante más afecto y comprensión que noches apasionadas. Las mujeres, todo lo contrario.

La psicoterapeuta, que tiene su consultorio en Nueva York y ha ganado fama por libros como Getting the Sex You Want.

Para recoger información sobre el tema, ella se infiltró en redes sociales de infieles como Tinder y Ashley Madison, y creó el perfil de una mujer interesada en relaciones extramatrimoniales. La contactaron hombres entre 40 y 65 años interesados en tener un affaire. Pero la sorprendió que no los motivaba principalmente el sexo, sino los aspectos emocionales de la relación, y lo decían muy convencidos. “Querían un romance a largo plazo. No estaban interesados en el sexo casual. Me enviaban fotografías de ellos con su mascota, mientras montaban en bicicleta o escalaban una montaña. Deseaban hablar y chatear de forma permanente”.

La psicoterapeuta, que tiene su consultorio en Nueva York y ha ganado fama por libros como Getting the Sex You Want, hizo el mismo ejercicio con las mujeres. Para ello creó el perfil de un hombre ficticio en busca de una aventura. Esta operación encubierta también arrojó sorpresas. Suele creerse que ellas son infieles para buscar afecto e intimidad, pero la realidad resultó muy diferente.

Ellas en realidad querían ir al grano para lograr el máximo placer sexual. La experta encontró que ni siquiera querían hacer el amor de la manera romántica, sino tener sexo duro, pasional y casual. “Opuesto de los hombres, ni siquiera querían oírme las quejas de mi esposa, el trabajo o como me había ido en el día”, dice.

Estas conclusiones coinciden con lo que Nelson ha visto en su consulta diaria. “Si alguien les dice que los hombres engañan a sus mujeres por sexo y las mujeres por afecto, está equivocado. Si lo dicen es porque son machistas, ingenuos o simplemente no tienen ningún contacto con la realidad”, escribe en su libro. De hecho, sostiene que las mujeres entre 18 y 21 años tienen más infidelidades que los hombres de esa edad. Ashley Madison, un sitio web con 60 millones de inscritos, al que cada día se unen 14.500 personas, ha derrumbado el mito de que los hombres son más infieles. En 2017 había dos mujeres por cada hombre con cuenta en este portal.

Según ella, estos hombres hoy cuentan con una gran oferta de pornografía en internet con qué satisfacer su libido, pero no tienen adónde acudir cuando les falta una conexión emocional.

Ella cree que hoy los papeles de los infieles han cambiado, entre otras razones por la liberación sexual femenina. Las mujeres hoy no quieren parecer amas de casa sumisas, sino sujetos capaces y dispuestos a liberar su pasión. De hecho, muchas cuidan a los miembros de la familia y son las responsables emocionales de los sentimientos de todos en el hogar, pero “llegan a un punto en que solo quieren sentirse atractivas, sexis y eróticas. Eso es lo que ellas extrañan”, dice la experta.

Los hombres de hoy, por su parte, han crecido en ambientes menos machistas, lo que les permite expresar más sus sentimientos. “Les han prohibido sentir emociones y les han dicho que no pueden llorar nunca. Pero cuando llegan a la edad mediana reflexionan y dicen: ‘Al diablo con eso, yo quiero sentir una conexión intensa con una mujer’”.

Nelson también observó que muchos hombres tienen problemas con sus esposas en materia de sexo. Y cuando la pareja no cuida la pasión en el matrimonio, dice, con el tiempo las relaciones sexuales se vuelven esporádicas. Según ella, “Estos hombres ponen los cachos porque están desesperados por tener un vínculo significativo y van por mujeres que les brinden no solo una conversación inteligente, sino también atención e intimidad. Cada vez veo más hombres que quieren una amante porque sienten que su esposa no los entiende”.Para ilustrar el cambio, Nelson incluye en el libro el testimonio de mujeres que han sido infieles no solo una sino varias veces. Por ejemplo la diseñadora industrial Gigi, de 44 años, tenía hasta tres novios al tiempo mientras aún estaba casada con su esposo, un agricultor de soya en Estados Unidos. Ella solo quería satisfacción sexual, erotismo y emocionarse con lo prohibido.El matrimonio es una paradoja, según Nelson, porque si bien dos ingredientes clave, la compañía y el apego, ayudan a solidificar sus bases, al mismo tiempo matan las pasiones.Recientemente, la periodista Karin Jones publicó su experiencia en el diario The New York Times. En su escrito, titulado Lo que aprendí al dormir con hombres casados, esta mujer de 52 años y con un matrimonio de 23 a cuestas cuenta que decidió buscar aventuras. “Quería sexo, pero no una relación”, dijo en el artículo. Para ella también fue una sorpresa encontrar que uno de los hombres con los que tuvo un affaire tuviera motivaciones diferentes a las de ella. “Después de nuestra segunda noche de sexo, pude intuir que esto era más que un revolcón para él, estaba desesperado por afecto”. Este hombre le decía que quería estar cerca de su esposa pero era difícil porque no podían romper el ciclo de falta de sexo, que llevaba a falta de cercanía y que a su vez los alejaba más del sexo.F

“Hay tantas razones de infidelidad como infieles”, dice Nelson, sin embargo, aunque uno de los motivos más comunes es la insatisfacción sexual. Muchas parejas tienen problemas para decirle a su media naranja cómo se sienten en esa materia y prefieren buscar por otro lado lo que no consiguen en la casa. Además, “el sexo bueno, erótico, que reafirma la vida es excitante y muy difícil de replicar en una relación de muchos años”, dice la autora.

Ya sabes la proxima vez que una casada te busque,no pierdas tiempo en enamoramientos que ella sabe lo que busca,no huyas y dale como a rata.

Por eso, muchos infieles que viven este tipo de experiencias vuelven a sentirse atractivos y sensuales, en parte por la reacción química que generan estas aventuras prohibidas: la adrenalina y las endorfinas aumentan en el cerebro y hacen que la dopamina, conocida como la hormona del placer, los vuelva adictos a este tipo de experiencias.

El matrimonio es una paradoja, según Nelson, porque si bien dos ingredientes clave, la compañía y el apego, ayudan a solidificar sus bases, al mismo tiempo matan las pasiones. Los casados quieren ambas cosas, pero casi siempre la pasión pierde y eso es lo que salen a buscar cuando engañan a sus parejas. Por eso ella considera que todos los casados deben trabajar en su vida sexual. Con frecuencia, sin embargo, las parejas ponen otros asuntos en la lista de lo prioritario y discuten por nimiedades cuando en realidad deben luchar por mantener viva la llama de la pasión. “Los infieles no tiene un affaire porque quieren encontrar a alguien que cocine mejor. Solo buscan a alguien que les dé sexo excitante. Si tuvieran eso en la casa, todo lo demás pasaría a un segundo plano”.

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