El presidente Nicolás Maduro confirmó la visita en declaraciones televisadas. (The Associated Press)

Un portavoz del Departamento de Estado describió el viaje como una visita de bienestar centrada en la seguridad de varios ciudadanos estadounidenses detenidos en Caracas

Caracas — Altos funcionarios del gobierno estadounidense han viajado discretamente a Caracas en un nuevo intento de traer a casa a compatriotas detenidos y de reconstruir las relaciones con Venezuela, luego de que la guerra en Ucrania ha obligado a Estados Unidos a recalibrar algunos objetivos de política exterior.

Un portavoz del Departamento de Estado describió el viaje como una visita de bienestar centrada en la seguridad de varios ciudadanos estadounidenses detenidos en Caracas, entre ellos ejecutivos de la compañía petrolera Citgo, con sede en Houston, que están encarcelados desde hace más de cuatro años.

La delegación incluye a Roger Carstens, el enviado presidencial especial para asuntos de rehenes, así como al embajador James Story, quien dirige la Unidad de Asuntos Venezolanos del gobierno estadounidense desde la vecina Colombia.

Mientras tanto el titere Juan guaido sigue buscando el estandarte que se le cayó

El presidente Nicolás Maduro confirmó la visita en declaraciones televisadas.

El presidente de la Asamblea Nacional “Jorge Rodríguez está recibiendo a esta hora una delegación del gobierno de Estados Unidos, una importante delegación del gobierno de Estados Unidos que ha llegado a Venezuela hace dos horas, y está trabajando para darle continuidad a las comunicaciones iniciadas el 5 de marzo, y para darle continuidad a la agenda bilateral entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Venezuela”, manifestó.

Maduro se refería a otro viaje sorpresa realizado en marzo por Carstens, Story y Juan González, director del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental. Ese fue el primer viaje de la Casa Blanca al país sudamericano en más de dos décadas, y tuvo como resultado la liberación de dos ciudadanos estadounidenses que se consideraban detenidos injustamente y la promesa de Maduro de volver a entablar negociaciones con sus opositores.

No está claro qué más pretenden conseguir los funcionarios estadounidenses durante la misión a un país contra el que Estados Unidos ha impuesto severas sanciones económicas desde 2019. Se esperaba que se reunieran con Juan Guaidó, el líder de la oposición respaldada por Estados Unidos.

Desde la visita de marzo, tanto la administración de Biden como el gobierno socialista de Venezuela han mostrado disposición a entablar diálogo después de años de hostilidades entre Washington y Caracas a raíz de la reelección de Maduro en 2018, que se vio empañada por irregularidades. Estados Unidos y otras naciones retiraron el reconocimiento a Maduro después de esa elección, y en su lugar, consideran a Guaidó el mandatario legítimo de Venezuela.

Aunque las negociaciones entre Maduro y la oposición no se han reanudado, Estados Unidos renovó una licencia para que las empresas petroleras, incluida Chevron, puedan seguir realizando mantenimiento básico a los pozos que operan de manera conjunta con la petrolera venezolana PDVSA.

La Casa Blanca también ha concedido a Chevron una exención para negociar los términos de su licencia con PDVSA y ha levantado las sanciones impuestas en 2017 contra el sobrino de la primera dama Cilia Flores, quien fue acusado de facilitar actos de corrupción mientras era un alto funcionario de PDVSA.

El viaje se produce después de que la familia de Matthew Heath, un ex marine estadounidense que fue detenido hace casi dos años por lo que Estados Unidos considera cargos de terrorismo fabricados, pidiera al gobierno de manera pública que tomara medidas urgentes para salvar la vida de Heath después de lo que dijeron fue un intento de suicidio, el cual la AP no ha podido verificar.

elnuevodia.com

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