Las obras públicas del país: la teta más grande para los corruptos en Colombia

https://youtu.be/x0z_fNuEq3s

                  ¡Hasta cuando!
 
¿Cuántos túneles de La Línea, puentes, cuántas autopistas al Llano, en la Costa, al Centro, al Oriente, Occidente, Norte y Sur, hemos pagado, para que los politiqueros nos den estas bofetadas impunemente? He visto mil veces la misma secuencia del proyecto, la licitación, el consorcio ganador, el pago del anticipo, la fase de diseño, el inicio de obra, los sobrecostos, las dificultades del terreno, las proezas de la ingeniería, y luego el oportunista acto de inauguración de obras inconclusas, tramos inexistentes y puentes que nada conectan.
La ida, de Bogotá a Cali por La Línea, con suerte se padecen ‘solamente’ dos horas de trancón, llegando a Calarcá,
pero el paso de La Línea es normal que deje atrapados durante 9 horas a miles y miles de personas que intentan llegar a su lugar de vacaciones. ¿Y el túnel que en 2008 inauguró el entonces presidente Uribe,iniciando construcción el 2009,entregarlo el 2013,aplazarlo al 2014,luego al 2016,y después al 2018? De aquello nada.
Los viaductos que comenzaron a ser construidos están ahí a medio hacer, como demostración del espanto de las obras civiles en Colombia. Igual que el puente de Chirajara cuando se cayó llevándose la vida de 10 trabajadores de la obra; así, tal cual.los fines de año cuando viajamos vemos cómo se construyeron sobre el abismo, de uno y otro lado, enormes pilotes que sostienen unas moles de cemento y varillas de hierro que nunca terminan de encajar con el otro lado, dejando a la intemperie grandes tripas de acero que se oxidan con el pasar del tiempo.

Cada año, confirmamos que sigue instalado el trancón en el insólito peaje que se cobra desde una cabina diminuta atravesada en la mitad de una carretera estrechisima de doble sentido, donde el empleado que recibe la plata de los carros que suben se toca la espalda con el empleado que hace lo propio con los que bajan. Por ese cuello de botella pasan cada día el comercio nacional e internacional de Colombia, los negocios de mucha gente, la vinculación del suroccidente con el centro del país.

Para regresar a Bogotá desde Popayán, atravesar la cordillera Central por la ruta que tan ampulosamente llamaron en las épocas del vicepresidente Vargas Lleras, inaugurador de carreteras sin pavimentar y puentes sin terminar, “Transversal del Libertador”. Ahí se ve, después de Totoró, el esqueleto del puente Córdoba, que entró en funcionamiento en 2013 y fue demolido en 2017, porque según dicen los comunicados de Invías, ocurrieron “repetidas avalanchas que generaron inestabilidad en la zona por la presencia de fallas geológicas”. Y uno se pregunta cómo es posible que a los constructores de semejante obra les haya sorprendido lo obvio, que esa es una zona de avalanchas, aludes e inestabilidad geológica, tierra de volcanes que tiembla y se sacude.

Pero igual que en el puente Chirajara, el colapsado en la vía al Llano, están las fotos y los comunicados de prensa de la inauguración con bombos y platillos del puente Córdoba, y ahora un puente que se arrugo,se encrespo,se encogio por obra y gracia de una constructora española,otra obra que nos convierte en burla del mundo, obras endebles y peligrosas que se construyeron se construyen sin control serio del estado

El recorrido Popayán a Neiva puede demorar 7 horas atravesando páramo, bosque alto, peñascos, cañones, tierras sagradas de montañas deslumbrantes, hasta caer al valle del rio Magdalena. Durante el tramo entre Totoró y La Plata, cuando la carretera parece trazada a pedazos y en algunos puntos se convierte en una trocha, llama poderosamente la atención que hay cuadrillas de obreros con chalecos, chaquetas, overoles y cascos de Invías, apostadas a lo largo de la vía. Con los primeros que se ven, inocentemente se alcanza a pensar que si hay trabajadores es porque le están metiendo mano a arreglar la carretera.

Pero es otra mentira: muchos con podadora manual y con machete, desyerbando el borde del camino, recogiendo hojas en bolsas plásticas, y así. Un camino desbaratado y unos 100 obreros recibiendo paga de 6 de festuvo por trabajar en ornato. Incomprensible.

El colapso del viaducto de Chirajara no es solamente una tragedia, y al decir eso saludo respetuosamente a los familiares de los 10 trabajadores de la concesión vial que murieron. La verdadera tragedia nacional es que el puente “Arrugado” Hisgaura en santander,Chirajara, Córdoba o el túnel de La Línea los hemos pagado Dios sabrá cuántas veces, y esa plata se ha ido directo a los bolsillos de los corruptos que chupan de la teta más grande, la de las obras públicas del país.

¿Cuántos túneles de La Línea, cuántas autopistas al Llano hemos pagado, para que los politiqueros nos den estas bofetadas impunemente? He visto mil veces la misma secuencia del proyecto, la licitación, el consorcio ganador, el pago del anticipo, la fase de diseño, el inicio de obra, los sobrecostos, las dificultades del terreno, las proezas de la ingeniería, y luego el oportunista acto de inauguración de obras inconclusas, tramos inexistentes y puentes que nada conectan.

El puente está quebrado,

¿Con qué lo curaremos? Con cáscaras de huevo burritos al potrero.

 

Ana Maria Ruiz / Semana

Vídeo: Caracol

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