Por Alberto Agámez
Anoche en ‘La Cueva’, un restaurante lleno de historia, donde seguramente, los integrantes del Grupo Barranquilla se explayaban contando historias, cuando Emel Alvear, el presentador del libro, Relatos más allá del ring, dijo que tendríamos que irnos porque se debía entregar el salón, recordé una de las estrofas de esa canción que Oscar De León interpretó con rotundo éxito por allá por los años 80s:
Muy corto el tiempo para expresar
Muy poco espacio para escribir

Si, hablar con Estewil de boxeo requiere de mucho tiempo, es para estar entretenido una noche completa, lo afirmo por la experiencia de haber compartido con este periodista amigo, viajes de varios días, en donde nos quedan temas pendientes. Quesada no podría encontrar a otra persona para hablar de historia de boxeo mejor que Fausto Pérez, otro que, “las que no se sabe las apunta” cuando de esta disciplina se trata, además de ser un maestro de las letras.

Es muy difícil poder decir
En cuatro estrofas y tres minutos
Todo lo que se puede sentir
Cuando a su tierra rinde tributo

Recordando esta canción, pido permiso para imaginarme que lo que tiene Estewil Quesada en su mente sobre el tema boxístico es tanto, que en diez crónicas no lo puede escribir y en una hora no lo puede decir. No, cuando se le rinde tributo al deporte que más gloria le ha dado a nuestro país y donde el autor ocupa un lugar preponderante.

Invito a leer a un contador de historia con tal claridad mental, que hoy podríamos escribir un libro sobre este aspecto de su vida, su memoria, son tantos los sucesos de boxeo que me toca consultarlo y que me responde de inmediato con datos tan precisos que sorprende, sobre todo porque en mi caso, me toca preguntarle sobre actuaciones mías que no recuerdo. Le preguntado por el nombre de un boxeador y me responde sin compasión que es fulano de tal y que yo lo traje en tal o cual fecha y se lo llevé a Diario del Caribe, siento que no tiene compasión porque no me pregunta si es que tengo problemas de memoria, pero el sabe que no soy el único con ese tipo de preguntas, tal vez soy yo quien no le da el crédito suficiente a su prodigiosa memoria. Dios se la guarde.

Cuando Humberto Mendieta le tocó el tema de su parecido físico con Mario Miranda y el refirió una anécdota, quise intervenir para que contara sobre el periodista monteriano que lo entrevistó y él, de malo y en broma, denigró de los cordobeses, de Felipe Julio…… “a ese se los noqueo en tres asaltos” le contestó cuando le preguntó por un posible combate, pero después de media hora de entrevista le dijo que no era Miranda.

También sobre la “bata de tigre” de Caraballo y de la respuesta de Rodrigo Valdez a Clancy cuando le dijo que iba la revancha con Briscoe…..”No joda y tu no encuentras otro, con ese man no peleo más”.

Pero me callé, porque como en la canción, muy poco espacio para escribir tuvo Estewil y muy corto el tiempo para expresar en La Cueva, todo lo que se quiere decir cuando al boxeo se le rinde tributo.

Estewil Quesada es el mejor contador de historia que ha parido el periodismo en los últimos tiempos, toda clase de historias, por eso los invito a leer, Relatos más allá del ring, para disfrutar bonitas historias bien contadas y que fueron depositadas en este ejemplar para la posteridad.
 Crédito: Fotos Carlos Capela

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