Muchas de las secuelas que dejó la pandemia por COVID-19 se concentran en el ámbito de la salud mental. Lo llamativo es que no se presentan exclusivamente en quienes padecieron la enfermedad, pues los síntomas de ansiedad, reacciones al estrés, cuadros de depresión y exacerbación de trastornos mentales previos se han dado en todo tipo de personas, grupos etarios y clases sociales.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la región de las Américas, trastornos mentales, neurológicos y otras afectaciones que se presentan en el cerebro han aumentado un 34% desde la llegada del COVID-19. El organismo internacional estima que anualmente aproximadamente 100.000 personas se suicidan al año como consecuencia de alguna afectación de su salud mental.

El cerebro y las enfermedades mentales

En Colombia la situación es similar, acentuándose en los menores y adolescentes entre los 10 y 19 años. Las cifras de UNICEF muestran que en el país poco más del 13% de personas en este rango de edad presentaban algún trastorno en la salud mental. La organización encontró que el 48% de ese 13% corresponde a trastornos de ansiedad y depresión, seguido del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), con un 27%.

Ante este panorama es vital entender cómo el cerebro y su cuidado puede minimizar el impacto de las enfermedades mentales que ya están en curso o previo a su aparición cuando existen múltiples factores de riesgo.

Por tal razón, decidimos consultar con el área de Promoción y Prevención de NUEVA EPS sobre cómo se pueden generar hábitos saludables para el cerebro, a propósito del día internacional de este órgano vital.

  1. Buena alimentación: las grasas saludables prevenientes de legumbres y algunos pescados como el salmón, así como los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en los frutos secos, son vitales para el correcto funcionamiento del cerebro. Como hecho curioso, más de la mitad del cerebro está compuesto por grasa.
  2. Ejercicio físico: el cerebro es uno de los órganos que más energía consume en el cuerpo humano, de ahí que si se protege el corazón y los vasos sanguíneos se garantiza un flujo correcto de nutrientes y oxígeno a dicho órgano.
  3. Dormir bien: dormir entre seis y ocho horas al día le permite al cerebro procesar la información que recibió durante el día. Pero más allá de esto, es un tiempo prudente para que se den las funciones naturales de reparación.
  4. Estimular la mente todos los días: leer, escuchar música, aprender a cocinar, tocar un instrumento, hacer sudokus, y en general, desarrollar actividades que impliquen concentración y un proceso de aprendizaje le permiten al cerebro regenerar conexiones.

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