MOSCÚ, 10 ago (Reuters) – Rusia y China están llevando a cabo un ejercicio militar conjunto a gran escala en el centro-norte de China en el que participan más de 10.000 soldados, según informó el martes el Ministerio de Defensa ruso.

Las maniobras Sibu/Cooperación-2021, en la región china de Ningxia, están siendo observadas en busca de señales que indiquen que China y Rusia están ampliando su cooperación militar para medir fuerzas con Occidente.

Aunque la verdad sea dicha Rusia y China unidas formarian una fuerza militar indestructible.

El periódico ruso Kommersant dijo que los simulacros que tendrán lugar hasta el viernes marcan la primera vez que los soldados rusos utilizarán armas chinas. Rusia y China llevan realizando simulacros desde 2005.

Moscú envió aviones de combate Sukhoi Su-30SM, unidades de fusiles motorizados y sistemas de defensa aérea al ejercicio centrado en la lucha contra el terrorismo, según informó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.

Los ejercicios se producen en un momento en el que los talibanes han ganado terreno en Afganistán, donde la seguridad se ha deteriorado a medida que Estados Unidos retira sus tropas tras dos décadas de guerra, lo que ha creado un dolor de cabeza en materia de seguridad para Moscú.

Se trata además de las primeras maniobras conjuntas que alberga el país asiático desde el comienzo de la pandemia de la covid, y su objetivo es, según un comunicado del Ministerio de Defensa chino, «ampliar los esfuerzos antiterroristas de los dos países» y «demostrar la firme determinación y capacidad de ambas partes para salvaguardar conjuntamente la paz y la seguridad internacional y regional».

Expertos chinos indicaron al diario Global Times que los ejercicios buscan una mayor cooperación militar en un contexto de seguridad «difícil» dada la situación en Afganistán, donde el avance de los talibanes hace tambalear al país tras décadas de conflicto.

En la última semana, los insurgentes han logrado capturar seis capitales de provincia mientras continúa la fase final de la retirada de las tropas estadounidenses y de la OTAN, criticada por los medios chinos.

«La retirada irresponsable de las tropas estadounidenses de Afganistán es una carga para los países vecinos de Asia Central. Como grandes potencias, China y Rusia tienen que desempeñar su papel, consistente en asegurar la paz y la estabilidad y de prevenir el avance de fuerzas terroristas en la región», comentó un experto a Global Times.

A finales de julio, una delegación de los talibanes liderada por el mulá Abdul Ghani Baradar visitó China, donde se reunió con el ministro de Exteriores de ese país, Wang Yi, en medio la ofensiva de los insurgentes.

Pekín busca evitar verse afectada por las hostilidades, y ya recibió en 2019 a una delegación talibán. Según Wang, la «apresurada» retirada de Afganistán refleja «el fracaso de la política estadounidense» para con aquella nación, pero que a su vez supone una «importante oportunidad para que el pueblo afgano pueda estabilizar y desarrollar su país».

China y Afganistán comparten unos 60 kilómetros de frontera en la región noroccidental china de Xinjiang, región mayoritariamente de etnia uigur en la que durante las últimas décadas se han registrado ataques de distinta índole, incluidos atentados terroristas.

Por otra parte, Rusia completó el martes ejercicios conjuntos en Tayikistán con fuerzas uzbekas y tayikas cerca de la frontera afgana. Moscú también dijo que reforzará su base militar en Tayikistán con rifles de asalto y otras armas.

Moscú se acercó a China en 2014, cuando sus lazos políticos con Occidente se deterioraron hasta su peor momento de la Guerra Fría por la anexión de la península ucraniana de Crimea. China es el mayor socio comercial de Rusia.

Agencia EFE

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